La Escuela Austriaca y la inversión (#1 Serie “Winter is coming: el efecto del banco de hierro”)

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 Sintonía del podcast cortesía de Stormy Mondays (canción "Días mejores").

Por qué hablar de economía cuando se habla de inversión:

Como señala Francisco García Paramés en su libro “Invirtiendo a largo plazo”, no son necesarios conocimientos de experto en economía para las tareas diarias de inversión en bolsa. Pero el mismo autor señala que contar con un marco conceptual de referencia puede ayudar en el proceso de inversión.

En verdad, una de las principales premisas de la inversión Buy & Hold es que no es posible predecir el futuro. De ahí la importancia de realizar un análisis fundamental basado en los datos contables “pasados” de la empresa, con el ánimo de determinar la calidad de la misma, junto con un análisis cualitativo (de sus ventajas competitivas, funcionamiento de su modelo de negocio, etc.) que nos dé alguna pista sobre su probable evolución futura. Tal y como hemos insistido en anteriores artículos, pretender adelantarse al ciclo económico para comprar en el punto bajo y vender en el álgido no deja de ser una disquisición teórica, que encuentra muchas dificultades para ser llevada a la práctica.

Sin perjuicio de lo anterior, comprender la economía no es otra cosa que comprender las motivaciones de los diferentes actores que participan en el mercado.

Para acercarnos a esta comprensión de la economía, pero con el foco puesto en las decisiones de los distintos actores, nos parece más conveniente recurrir al aparato teórico de la Escuela Austriaca que al de los economistas neoclásicos. Así, en palabras del profesor Huerta de Soto, el mayor estudioso español de la Escuela Austriaca:

El problema económico fundamental que se plantea la Escuela Austriaca es muy distinto del que analizan los neoclásicos: consiste en estudiar el proceso dinámico de coordinación social en el que los diferentes seres humanos generan empresarialmente de manera continua nueva información al buscar los fines y los medios que considera relevantes en el contexto de cada acción en que se ven inmersos, estableciendo con ello, sin darse cuenta, un proceso espontáneo de coordinación.

¿Qué es la Escuela Austriaca de economía?

Antes que nada, merece la pena comentar que recibe este nombre no porque sea un lugar físico ubicado en Viena u otra ciudad de Austria, ni porque fuera impulsada por la dinastía Habsburgo. Es una corriente económica global formada por diversos académicos de distintas nacionalidades, que nació en la ciudad de Viena con la publicación de la obra “Principios de economía política” en la segunda mitad del siglo XIX. Su autor, el economista austrohúngaro Carl Menger, es considerado como el padre de esta corriente.

La filosofía de la Escuela Austriaca (EA, en lo sucesivo) está basada principalmente en: (1) el individualismo metodológico, (2) el subjetivismo, (3) la postura en contra de la planificación de la economía por parte de un órgano director debido a problemas de información y (4) la aversión a la expansión crediticia que provoca los ciclos económicos. Posee una fuerte influencia de los escolásticos de la Escuela de Salamanca del siglo de oro español, como son Diego de Covarrubias y Leyva, Martín de Azpilicueta y Juan de Mariana. Por este motivo, es frecuente escuchar que dichos académicos fueron los precursores de la EA, ya que sus teóricos adoptaron muchos de los planteamientos que estos escolásticos ya desarrollaron. En ejemplo de estas tesis salmantinas, es aquella que defiende que cualquier intervención injustificada del mercado viola el derecho natural, desarrollada por Juan de Mariana.

Hay que resaltar que la Escuela Austriaca se contrapone a la Economía Neoclásica, que es la que divide el estudio de la Economía en Microeconomía y Macroeconomía, y en la que se basan la mayoría de los textos sobre Economía que se estudian en la Universidad, como el Mankiw, el Samuelson, el Stiglitz, etc.

El individualismo metodológico:

El individualismo metodológico consiste en que todos los fenómenos sociales son explicables por las acciones de los individuos. Además, la EA asume que el individuo actúa racionalmente, es decir, en cualquier proceso de libre elección, elige la alternativa a la que asigna más valor. Esto rechaza la matematización de la economía y el empirismo tan empleado en las tesis de la escuela neoclásica, pues dichas acciones son dinámicas y por tanto se encuentran en continua evolución. Así pues, la EA opta por la praxeología, es decir, realizar deducciones a partir de axiomas autoevidentes o hechos irrefutables, como por ejemplo que las personas actúan persiguiendo unos fines y empleando unos medios.

El subjetivismo:

Una de las principales aportaciones de la EA fue la revolución marginalista impulsada por Menger que explicó que el valor de un bien dependía de la utilidad que le asignara cada agente. Dicha utilidad es subjetiva y dependerá de la intensidad de las necesidades que desee satisfacer cada individuo, lo que se conoció como teoría del valor subjetivo, contraria a la teoría del valor trabajo, base del sistema marxista y procedente de economistas clásicos.

Problemas de información:

Otra aportación de la Escuela Austriaca es el teorema de la imposibilidad del socialismo que sería inviable teóricamente debido a los problemas de información que presenta. Así pues, los precios recogen una gran cantidad de información individual, subjetiva y tácita sobre las valoraciones de cada individuo que permite guiar la asignación de recursos. Al no existir precios de mercado ni beneficios, los planificadores socialistas no podrán obtener esta información y asignarán recursos de forma inevitablemente ineficiente.

El ciclo económico:

Por último, la Escuela Austriaca desarrolló una explicación del ciclo económico según la cual los ciclos se inician por una expansión artificial del crédito no respaldada por ahorro previo. Esto es lo que ocurre cuando los bancos centrales bajan tipos de interés o imprimen moneda. Los tipos de interés bajos hacen que se produzca un exceso de inversión en actividades que con tipos de interés a niveles normales no hubiesen resultado viables. Esto genera un falso auge económico, una burbuja, que se pincha cuando se corta el crédito barato. Los recursos (capital y trabajo) destinados a la burbuja deben reasignarse a proyectos realmente productivos. Pero como los bienes de capital son heterogéneos y no pueden reasignarse de un sector a otro con facilidad y rapidez, el ajuste generará pérdidas de valor y, por lo tanto, una depresión.

En cambio, los neoclásicos no prestan atención a la creación de dinero de la nada, es más, en muchas ocasiones defienden esta medida para fomentar el consumo y darle un impulso a la economía. Así pues, se centran únicamente en explicar teorías que sitúan el origen de las fluctuaciones cíclicas en perturbaciones exógenas que golpean al sistema económico (como innovaciones tecnológicas y cambios demográficos) o en decisiones políticas.

Autores principales:

Los principales exponentes de la Escuela Austriaca son:  el ya mencionado Carl Menger, fundador de la Escuela y teórico del marginalismo; Eugen von Böhm-Barwerk, discípulo de Menger que teorizó sobre el capital y el interés; Ludwig von Mises, creador de la praxeología, además de demostrar la imposibilidad del cálculo económico del modelo socialista, escribió “La acción humana” que es quizás la obra más importante dentro de esta corriente; Friedrich Hayek, brillante discípulo de Mises, la cara más reconocida de la Escuela Austríaca y Premio Nobel en 1974, fue un gran amigo y rival intelectual del John Maynard Keynes, además de autor de grandísimas obras como “Camino de servidumbre” y “La fatal arrogancia” entre otras; Murray Newton Rothbard, el más relevante defensor del anarcocapitalismo y fructífero escritor que publicó más de 20 libros y centenares de artículos.

Hasta ahora, no hemos mencionado ningún teórico español perteneciente a esta Escuela, lo cual debido a sus precursores parece algo ilógico. El caso es que, aunque la EA no tenga tanta influencia en nuestro país como la neoclásica, el mayor referente hispanoparlante de la misma es el profesor Jesús Huerta de Soto, actualmente catedrático de economía de la URJC. Gran teórico del ciclo económico, defensor del patrón oro y máximo representante del anarcocapitalismo en la actualidad. No obstante, cabe también destacar figuras como Juan Ramón Rallo, doctor en economía y el mayor divulgador de las ideas de la EA en nuestro país en medios como la Sexta y Youtube, o inversores de éxito influidos por estas nociones, como son Daniel Lacalle y Francisco García Paramés.

Key Takeaways (KTs):

KT1 – la inversión en el largo plazo puede realizarse sin necesidad de ser un experto en Economía.

KT2 – esto es así ya que nadie es capaz de predecir el futuro, por mucha Economía que se haya estudiado.

KT3 – las teorías económicas de la Escuela Austriaca pueden ser útiles, no tanto para predecir el ciclo económico, sino para entender el proceso de coordinación de los distintos actores de los mercados.

KT4 – la Escuela Austriaca rechaza la modelización matemática de la Economía, debido a la inexistencia de ecuaciones subyacentes en la Economía.

KT5 – el subjetivismo provoca que los precios fijan los costes y no al revés.

KT6 – al contrario de la Escuela Neoclásica, la Escuela Austriaca rechaza la hipótesis de posesión de información de fines y medios plena, objetiva y constante.

KT7 – la Escuela Austriaca difiere también de la Neoclásica sobre la formación de los ciclos económicos: los ciclos económicos se producen por una expansión crediticia de la economía no respaldada por ahorro previo y la bajada artificial de los tipos de interés.

 





 La redacción de la entrada del blog ha sido realizado por Ángel García Cuevas, autor del proyecto value4all.

Este trabajo se ha desarrollado bajo la licencia Creative Commons reconocimiento-no comercial-sin obra derivada.


 

Notas:

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