Cartera tradicional contra cartera sostenible, ¿qué renta más? | Javier Gómez Manglano

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Esta entrada del blog ha sido redactada por Javier Gómez Manglano, autor del proyecto Value4all. En este artículo analizamos si resulta más rentable invertir en una cartera de fondos de inversión sostenibles o una cartera de fondos de inversión tradicionales.

¿Sabes lo que es la inversión sostenible o ESG investing? Tienes todos nuestros artículos sobre el tema aquí

Criterios de selección de cartera tradicional

Gestión

Una de las primeras decisiones vitales a tomar a la hora de elegir un fondo de inversión es definir nuestros objetivos y perfil inversor, de cara a realizar un primer cribado sustancial.

Estudiando el horizonte temporal de la inversión, visto que vamos a realizar la comparación con su fondo ESG homólogo -fondos con una eminente vocación al largo plazo, como se ha ido viendo en los sucesivos apartados introductorios-, se va a centrar el foco en fondos con un horizonte temporal largo, lo que tradicionalmente se ha conocido como seguir una estrategia buy and hold, sin prestar especial atención a las fluctuaciones cortoplacistas del mercado. Esta elección está directamente correlacionada con el riesgo que asumiremos en uno u otro caso, lo cual será vital para realizar nuestro asset allocation que estudiaremos más adelante.

Entre las múltiples ventajas que ofrece esta estrategia inversora, encontramos tanto los bajos costes de gestión -se mantiene una rotación de cartera baja, con lo que se pagan menores comisiones-; permitir una buena diversificación, tanto geográfica como sectorial; y tendencia a elevados rendimientos potenciales.

Por otro lado, en cualquier definición de perfil inversor se ha de analizar el tipo de gestión que se llevará a cabo. A continuación se plantean las principales diferencias entre los dos grandes tipos de gestión de inversión:

  • Gestión activa: se basa en elegir la composición de nuestra cartera en base a nuestro propio criterio, en función de las perspectivas de rentabilidad que presentan, intentando batir a su índice de referencia a través del continuo análisis. Sin embargo, es por este motivo por el cual estos fondos poseen unas comisiones mayores para el inversor, dado que este análisis continuado requiere de grandes equipos de análisis. El abanico de cargos de comisión por gestión tiene un máximo del 2,25% si se carga al patrimonio, 18% si se hace a resultados, o 1,35% s/patrimonio y 9% s/resultados si se combinan ambas variables.
  • Gestión pasiva: la gestión activa, como su propio nombre indica, prescinde de analizar continuamente los potenciales activos, sino que se centra en replicar el comportamiento de un índice determinado, estrategia conocida como indexación. Como ya se ha visto, este tipo de gestión goza de unos gastos de gestión menores, y además, con un horizonte temporal de 10 a 15 años, la gestión pasiva bate a la activa en la inmensa mayoría de los casos, con un 80% de fondos que no consiguen batir al índice de referencia.

Si te interesan las diferencias entre gestión activa y pasiva puedes revisar este artículo. Vistos los dos tipos de gestión existentes a día de hoy y sus diferencias, dado que buscamos una estrategia de buy and hold optaremos por elegir la estrategia de gestión pasiva, siempre y cuando nuestras herramientas de análisis nos lo permitan.

Diversificación

La primera premisa para minimizar los riesgos de cualquier inversión radica en diversificar la misma, tanto geográficamente -evitar que acontecimientos políticos locales afecten a la cartera en su conjunto- como por tipología de producto -renta fija, renta variable o efectivo-, para conseguir la menor correlación posible entre los activos constituyentes del fondo y por ende menor riesgo en conjunto ante eventuales desavenencias del mercado. Si quieres saber más sobre diversificación, puedes revisar este artículo de nuestro blog.

Rentabilidad

Casi con total seguridad el lector ha escuchado alguna vez la tan repetida frase “rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras”. Si bien esta afirmación es completamente cierta y nunca hay que perder de vista el resto de factores que afectan en su contexto, siempre es interesante analizar la rentabilidad histórica del fondo, sobre todo en relación a su categoría de inversión.

Un indicador de calidad en toda comparación de fondos suele ser observar su comportamiento cuando los mercados caen: si el fondo se comporta mejor que la media de su categoría, es probable que este fondo nos proteja en momentos complicados del mercado y se comporte positivamente también en escenarios alcistas.

Asset allocation

El aspecto más diferenciador y vital en la comparativa de fondos de inversión es sin lugar a dudas en qué invierten los gestores el capital captado, también conocido como asignación de activos o asset allocation.

Por un lado, se encuentra la renta fija. Esta, tal y como su propio nombre indica, se caracteriza por tener una rentabilidad garantizada hasta su vencimiento. Esta característica -conocer de antemano las retribuciones periódicas que se irán percibiendo- provocan una rentabilidad mucho menor que su homólogo de renta variable, dado que el riesgo que comportan es muy bajo, si bien nunca es nulo como veremos más adelante.

La renta fija, atendiendo a los emisores, se puede clasificar en renta fija pública y privada. La primera es la emitida por parte de Estados, Comunidades Autónomas y similares organismos públicos con el fin de financiarse, como las Letras del Tesoro, los Bonos y las Obligaciones del Estado. La privada, en cambio, se emite por parte de empresas con objetivo de acometer proyectos o ampliaciones de capital. Aquí nos encontramos un mayor espectro de ejemplos, como podrían ser los pagarés, las obligaciones subordinadas y similares. Todas estas se dividen a su vez en función de su vencimiento, considerándose a corto plazo si tiene un vencimiento menor a 18 meses, y medio y largo plazo si es superior. Más sobre invertir en renta fija aquí.

Si se entra al detalle de la clasificación según el rendimiento que ofrecen, se encuentra la renta fija de rendimiento explícito, o implícito (cupón cero). La primera se caracteriza por realizar pagos periódicos en forma de cupones, mientras que en la segunda se mide la rentabilidad por la diferencia entre el precio que paga el inversor por el producto y el precio en el momento de su amortización, abonándose la diferencia en ese mismo instante en un pago único.

Un error muy común que se ha puntualizado anteriormente en este subapartado, es caer en la trampa de pensar que la renta fija carece de riesgos. Estos, detallados exhaustivamente en el folleto de emisión del producto, se podrían clasificar en el riesgo del emisor, riesgo de los tipos de interés, y riesgo de liquidez. El primero hace referencia a que la entidad no sea capaz de devolver el dinero a sus inversores, para los cuales existen agencias especializadas que valoran y ponen nota al riesgo de dicha entidad. El segundo hace referencia a que los valores coticen por valor inferior a lo que inicialmente se pagó por ellos, lo cual depende fundamentalmente de los tipos de interés, condiciones de mercado y condiciones económicas. El tercer y último riesgo enfatiza en la dificultad que podría encontrar el inversor en conseguir comprador en el mercado secundario de sus productos de renta fija.

Por otro lado, se encuentra la renta variable, que es aquella que otorga unas rentabilidades que de antemano no se conocen. Esta incertidumbre ocasiona una alta volatilidad, lo cual incrementa el riesgo a la par que puede otorgar rentabilidades potencialmente mayores, haciendo de estos activos los más atractivos para los inversores. Se clasifican mayoritariamente en acciones y en derivados. Generalmente, este tipo de activos generan pérdidas a corto plazo por los motivos expuestos, mientras que un mantenimiento y horizonte largoplacista otorga mayoritariamente beneficios.

La última categoría de productos financieros a incluir en esta sección sería el efectivo, donde encontramos tanto los depósitos de ahorro como las cuentas de depósitos del mercado monetario. Estas, si bien son muy seguras, ofrecen el rendimiento más bajo de todas las opciones estudiadas. Estos productos generalmente están protegidos de manera estatal por el Fondo de Garantía de Depósitos -hasta 100.000 euros por cada titular y entidad-, de modo que son infrecuentes las pérdidas, aunque hay que vigilar que la tasa de inflación no supere los rendimientos del depósito.

Cartera final

Hoy en día existen numerosos instrumentos online que ayudan al inversor a distribuir de manera acorde a su estrategia la asignación y diversificación de sus activos. Para nuestro análisis se empleará la herramienta de asset allocation de Indexa Capital, gestor automatizado -también conocidos como roboadvisors- líder en Europa, especializados en diversificar las carteras en fondos indexados, gracias a sus test de identificación de tu perfil inversor, los cuales integran de manera automática todos los criterios expuestos a lo largo de esta sección.

Para poder reflejar de la manera más transparente posible el asset allocation definido para este estudio, se van a partir de las siguientes premisas de acuerdo a las preguntas realizadas por Indexa en su test:

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Figura 1. Premisas del asset allocation. Fuente: elaboración propia

En este artículo se prescinde de planes de seguros y similares y nos centramos exclusivamente en fondos de inversión, buscando la máxima rentabilidad posible independientemente del riesgo -para una correcta y equiparable comparación de carteras-. De cara a poder realizar dicha comparación, el horizonte de inversión será de 5 a 10 años, y no mayor, dado que es complicado encontrar fondos sostenibles con horizontes mayores.

Por otro lado, simulando la inversión de un perfil joven -y buscando números redondos para la facilidad de la simulación-, se ha perfilado el inversor como un joven de 25 años, con 50.000 € de ingresos anuales y que busca invertir 10.000 € a través de Indexa Capital.

Introduciendo todos estos datos, y obviando en este informe el resto de preguntas que no aportan valor al mismo, se obtiene la siguiente configuración inicial de la cartera estándar:

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Figura 2. Asset allocation propuesto por Indexa Capital. Fuente: Indexa Capital

Si tabulamos y tipificamos la cartera propuesta y sus categorías según el formato seguido por Morningstar -herramienta utilizada para el análisis comparativo-, se obtiene la siguiente tabla.

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Figura 3. Cartera tradicional. Fuente: elaboración propia

Uno de los requisitos sine qua non a la hora de elegir los fondos es que todos tuviesen un horizonte temporal de al menos 10 años, de cara a reforzar el valor de este tipo de inversión en el largo plazo. Es por ello que, algunos fondos, difieren de los recomendados por Indexa Capital, al no ofrecer un horizonte temporal tan largo, por lo que se ha optado por escoger homólogos de la misma categoría.

Criterios de selección de cartera sostenible

Para la confección de la cartera sostenible se optará por priorizar el comportamiento sostenible del fondo, y elegir posteriormente la mejor de cada categoría. El objetivo, en conclusión, será replicar las categorías de la cartera tradicional pero aplicando un cribado sostenible.

Morningstar Sustainability Rating

En el proceso de cribado, el primer criterio será elegir solo aquellos fondos con una calificación Morningstar de Sostenibilidad de 5 globos. De esta manera, se priorizará el objetivo sostenible del fondo, así como que se posea la suficiente información del mismo para poder certificar manualmente que cumple los requisitos de sostenibilidad.

Realizando este primer filtrado, se observa que el buscador de Morningstar nos reduce el número de fondos disponibles de 48.009 (a Julio de 2022) a 4.130 fondos, una cantidad considerablemente menor, si bien elevada en comparación con las existentes en años anteriores, lo cual ratifica el creciente interés en invertir de manera sostenible.

Morningstar Rating

De manera adicional al filtro anterior -se acumulan, no complementan-, se filtrarán los fondos que posean una calificación del Morningstar Rating de 5 estrellas, la mejor de su clase. Nos limitamos a esta calificación, y no incluimos los de 4 estrellas, dado que con este filtrado se posee igualmente un espectro de fondos muy amplio -se pasa de 4.130 a 357 fondos- del que poder seleccionar los más adecuados para nuestro estudio.

Si se da el caso que para replicar alguna categoría de fondos de la cartera tradicional no se dispone de ningún con esta calificación máxima, se irá disminuyendo esta restricción hasta poder compararlos equitativamente.

Cartera final

Aplicando los criterios que se acaban de exponer a las categorías de activo de la cartera tradicional, se obtiene la siguiente tabla:

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Figura 4. Cartera sostenible. Fuente: elaboración propia

Uno de los requisitos sine qua non a la hora de elegir los fondos es que todos tuviesen un horizonte temporal de al menos 10 años, de cara a reforzar el valor de este tipo de inversión en el largo plazo. Por otro lado, salvo que se indique lo contrario a pie de página, todos los fondos replican la misma categoría que la cartera estándar, con 5 Estrellas Morningstar y 5 Globos de Sostenibilidad Morningstar.

Como se ha podido observar, elaborar una cartera similar a la base siguiendo el criterio de coger la mejor de cada categoría no ha sido complicado en la renta variable, pero sí en la renta fija, lo cual ratifica la dificultad de elaborar ratings e informes de sostenibilidad a la hora de hablar de bonos soberanos, principalmente.

En las categorías en las que no se ha encontrado ningún fondo comparable a la estándar, se ha optado por elegir una categoría que, tras analizarla, nos otorgase resultados parecidos tanto a nivel sostenible como de enfoque de inversión o geográfico. Este ha sido el caso en el que se ha cambiado la categoría ““RF Otros (Empresas EEUU cubierto a Euro)” por “RF Global - USD Cubierto”, y la categoría “RF Otros (Gob. EEUU cubierto a Euro)” por “RF Global - EUR Cubierto”.

Benchmark y ratios de interés

Para realizar la comparación de carteras, paso intrínseco de este estudio para la obtención de resultados concluyentes a favor/en contra de las inversiones sostenibles, es importante definir cómo se van a comparar las carteras de inversión que se han definido en los apartados anteriores.

En cuanto al horizonte temporal, se procederá a comparar las rentabilidades anuales de las carteras, gracias a haber podido definir las mismas con un mínimo de historia de 10 años, lo cual facilita el estudio y va en línea de la postura de la inversión sostenible como inversión buy and hold, es decir, a largo plazo.

Por otro lado, para realizar cualquier comparación de estas características en el ámbito financiero es fundamental seleccionar una referencia para acometer las comparaciones. Estas referencias, denominadas benchmarks, servirán para valorar la eficiencia de gestión de la cartera. Cada fondo se suele comparar generalmente con su propio benchmark -más acorde a sus objetivos y horizontes-, pero dado que se están comparando muchos fondos de diversa índole -nuestra cartera se podría considerar un fondo de fondos-, se va a proceder a utilizar un único benchmark con la siguiente composición, y ponderado de la misma manera que las carteras a analizar:

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Figura 5. Composición del benchmark. Fuente: elaboración propia

El MSCI World sirve de referencia para la renta variable, al ser uno de los índices bursátiles de referencia globales más conocidos, dado que representa la economía y mercados financieros del mundo desarrollado. Está compuesto por más de 1.500 compañías cotizadas de mediana y gran capitalización de 23 países desarrollados a nivel mundial.

El FTSE MTS Eurozone Government Broad IG 3-5Y, por otro lado, servirá de referencia para ponderar la renta fija del benchmark. Se ha elegido este y no otro al ser el benchmark recomendado por Expansión para las categorías de renta fija seleccionadas en este estudio.

Es importante destacar que se compararán ambas carteras con esta referencia, y no directamente entre sí, de cara a poder tener una valoración y comparación más objetiva. Tal y como se recalca en el artículo de EBN Banco sobre benchmarks de fondos de inversión, los benchmarks no son perfectos como medida comparativa, ya que no reflejan los costes vinculados al fondo -como comisiones de gestión y de depósito-. Una aproximación hacia una mejor comparativa, necesitaría aparte de un periodo amplio de tiempo en el que el fondo batiese de manera consistente al benchmark, restar los costes del fondo en las rentabilidades obtenidas. Dada la dificultad de introducir los gastos de cada fondo de inversión de manera ponderada, y su escaso aporte a nuestro estudio por centrarse en el largo plazo, se pondrá el foco en que se bata de manera persistente al benchmark.

Los ratios de los fondos de inversión ayudan a cuantificar el rendimiento de un fondo concreto y su comportamiento en comparación a sus semejantes, dejando de lado el análisis cualitativo. Veamos los ratios de comparación más importantes en base al informe realizado por Rankia sobre la materia:

Volatilidad

 Este ratio, cuya denominación real y técnica es desviación estándar o típica, se obtiene del estudio de la variabilidad de las rentabilidades de un activo, con lo que determina este coeficiente es el riesgo total del mismo. A menor volatilidad, menor fluctuación, por lo que el riesgo es menor, y viceversa.

En general, este ratio no depende única y exclusivamente del activo per se, sino que se ve notablemente afectado por el mercado y la composición global de la cartera, viendo como ejemplo que los mercados emergentes y las materias primas han sido históricamente volátiles, respectivamente.

El valor de volatilidad que nos podemos encontrar de manera genérica es menor al 1% en los fondos monetarios, mientras que los fondos de renta fija tienen un mayor abanico de posibilidades en función de si es renta fija a corto plazo, de alta rentabilidad, etc.

En conclusión, la volatilidad depende de los mercados, del tipo de activo y en la renta fija, del vencimiento de los activos, por lo que para comparar la volatilidad de los fondos debemos fijarnos en que pertenezcan a la misma categoría, punto de partida crucial en este estudio al comparar dos carteras con la misma ponderación de renta fija vs renta variable, así como las propias categorías de los fondos.

Alfa de Jensen

Es la ordenada en el origen de la recta de regresión, por lo que el alfa de una cartera de inversión mide la rentabilidad adicional que se obtiene con respecto a su benchmark, es decir, frente a su referencia. Se obtiene la diferencia entre el retorno actual de una inversión y su rentabilidad esperada, dado un nivel de riesgo determinado por el siguiente coeficiente a analizar -la beta- gracias a la siguiente ecuación, trivial en cualquier análisis de regresión:

fondosESGec1

Donde:

  • Rc: Rentabilidad de la cartera
  • Rf: Rentabilidad de un activo libre de riesgo oo risk free rate
  • Rm: Rentabilidad del mercado (índice bursátil de referencia)
  • : Beta de la cartera

Interpretando alfa, un valor positivo indica que el rendimiento real obtenido por la inversión ha superado el rendimiento esperado, mientras que un valor negativo significa que el rendimiento real obtenido por la inversión ha sido inferior al rendimiento esperado.

Generar alfa implica generar valor adicional con la gestión realizada, dado que hemos batido al mercado, por lo que en general se suelen buscar fondos con alfas persistentemente positivas.

Beta

Representa la pendiente de la recta de regresión. Es uno de los principales indicadores para estimar el riesgo de una inversión, ya que mide la relación entre el rendimiento de un activo y el de su mercado correspondiente; es decir, su volatilidad en comparación con la del mercado. Dicha comparación se realiza entre las oscilaciones que haya podido registrar un valor bursátil en relación a las que haya tenido otro activo, normalmente, con el índice al que pertenece.

Una beta positiva indica que el valor concreto que estamos analizando es más volátil que el mercado, de modo que amplifica los movimientos del mercado. Por ejemplo, si la beta es 1,5 y el mercado cae un 5%, el fondo caerá un 7,5%, al actuar de multiplicador y amplificar los movimientos del mercado. Viceversa con la beta negativa.

Veamos una gráfica explicativa del coeficiente:

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Figura 6. Beta de una inversión. Fuente: Rankia

Donde:

  • β: riesgo de la cartera en comparación al riesgo del mercado 
  • E(Ri): es la rentabilidad esperada 
  • Em: es la rentabilidad esperada de la cartera de mercado
  • Rf: es la rentabilidad del activo libre de riesgo 

Ratio de Sharpe

Representa la rentabilidad frente al riesgo que asume una cartera, siendo uno de los ratios más importantes a la hora de comparar fondos de inversión, dado que mide el exceso de rentabilidad por unidad de riesgo. Es importante notar que, dado el carácter matemático del coeficiente, los resultados arrojados por el ratio solo son concluyentes en el caso de rentabilidades positivas, dado que las negativas llevarían a error. Expresemos su ecuación:

fondosESGec2

Donde:

  • Ra: Rentabilidad del activo
  • Rf: Rentabilidad del activo libre de riesgo
  • σa: Desviación típica de volatilidad

Ratio de información

Mide el exceso de retorno por unidad de riesgo. Parecido al Ratio Sharpe, se diferencian en que el ratio Sharpe compara la rentabilidad obtenida y el riesgo con la tasa de interés libre de riesgo, mientras que el ratio de información compara el exceso de retorno y el riesgo con un índice de referencia específico, bajo la siguiente ecuación:

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Donde:

  • Ra: Rentabilidad de la cartera del fondo
  • Rm: Rentabilidad del índice de referencia
  • σa: Desviación de la rentabilidad de la cartera del fondo respecto al benchmark, también conocida como track error.

Track error

Necesario para el cálculo del ratio de información, este estadístico representa cómo de parejos se comportan la cartera a estudiar y el benchmark correspondiente, midiendo la diferencia en porcentaje de las desviaciones estándar de ambas rentabilidades. Un menor valor de este coeficiente implica mayor similitud entre los comportamientos.

Ratio de Treynor

Se define como el diferencial de rentabilidad obtenido sobre el activo libre de riesgo por unidad de riesgo sistemático o no diversificable del fondo. Nos indica el rendimiento ajustado al riesgo, donde a mayores valores mayores rendimientos con riesgos aceptables.

Coeficiente de determinación

Representa porcentualmente la variación en la respuesta de un modelo de regresión lineal (R2), es decir, en qué medida se explica. Se calcula, por tanto, como la regresión entre las rentabilidades de la cartera y el benchmark correspondiente.

Downside deviation

Representa la diferencia de rentabilidades que arroja la comparación de la cartera y la tasa mínima aceptable de rendimiento (de ahora en adelante, TMAR) en los momentos en los que la rentabilidad es menor a la TMAR -a la baja-. Se calcula de manera similar a la desviación estándar, buscando siempre valores bajos.

Batting average

Indica, en porcentaje, el ratio de veces que la cartera ha logrado batir al índice de referencia en los tramos estudiados, buscando valores elevados.

Up capture ratio

Con esta fórmula se mide el desempeño de la cartera en comparación con el benchmark, siempre y cuando la rentabilidad del segundo sea positiva. Interesa que este resultado sea lo mayor posible, alcanzando valores superiores al 100%.

Down capture ratio

Análogo al estadístico anterior, solo que en este caso se evalúa cuando el mercado está a la baja.

Up number ratio

Mide la frecuencia, en porcentaje, con la que la cartera arroja rentabilidades mayores que 0, siempre y cuando el benchmark también las dé. Interesan valores elevados, próximos al 100%.

Down number ratio

Análogo al anterior, pero cambiando rentabilidades positivas por negativas, tanto del benchmark como de la cartera, interesando valores pequeños.

Up percentage ratio

Este porcentaje mide la frecuencia con la que el rendimiento de la cartera bate al benchmark, cuando el mercado está al alza. Interesan valores cercanos al 100%.

Down percentage ratio

Este porcentaje mide la frecuencia con la que el rendimiento de la cartera bate al benchmark, cuando el mercado está a la baja. Interesan valores cercanos al 100%.

Skewness

También conocido como coeficiente de asimetría, refleja el grado de simetría de la distribución de las rentabilidades. Si es igual a 0, se puede afirmar que la distribución es simétrica, mientras que si el sesgo es positivo la distribución una tendrá una cola asimétrica extendida hacia los valores positivos. Un sesgo negativo indica una distribución con una cola asimétrica extendida hacia los valores negativos.

Curtosis

Estadístico que mide el nivel de concentración de las rentabilidades con valores próximos a la media global de todas las rentabilidades. Por tanto, a menor valor de curtosis, más estable será el comportamiento de la rentabilidad.

Ratio de Sortino

Este coeficiente nos marca la diferencia ente el TMAR y el rendimiento de la cartera, dividido por el Downside deviation. La interpretación del ratio se vería como el exceso de rendimiento sobre el TMAR por unidad de riesgo a la baja, con lo que cuanto mayor sea el valor mejor será la estrategia en materia de asunción de riesgos.

Caída máxima

Técnicamente conocido como maximum drawdrown, refleja la disminución mayor de pico a valle antes de alcanzar un nuevo pico.

Ratio de Calmar

Este ratio se consigue dividiendo el retorno anualizado de la cartera entre la caída máxima. De esta forma, se mide el rendimiento en base al riesgo asumido durante el período analizado, interesando los mayores valores posibles.

Como se ha visto, varios de los estadísticos de interés precisan prefijar el TMAR. Como el estudio se va a realizar anualmente, se dará el rendimiento en esta unidad, el cual se calcula en porcentaje gracias a la siguiente fórmula:

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Donde:

  • Bajo riesgo: Si la demanda de tu producto o servicio es estable y no existe competencia fuerte de otros productores, el porcentaje de riesgo puede ir de 3 a 6%. Por ejemplo, un zapatero tiene un riego bajo al no cambiar sus precios constantemente.
  • Riesgo medio: Son proyectos que tienen una demanda variable y competencia considerable, se estima un porcentaje de 6 a 10%. Por ejemplo, una tienda de ropa, donde existe una gran competencia en modelos y precios.
  • Riesgo alto: Son negocios en los que el precio del producto cambia mucho debido a la oferta y la demanda, se considera un porcentaje superior a 10%. Por ejemplo, negocios con nuevas ideas de emprendimiento, productos de moda, coleccionables.

Siguiendo la premisa de este estudio -que la inversión sostenible a largo plazo es una inversión en valor, lo cual minimiza el riesgo-, se establecerá un nivel de riesgo bajo, en un 3%. La tasa de inflación, en cambio, se ha visto en máximos históricos en los últimos meses, alcanzando cotas del 10,8% en Julio 2022. Para no tergiversar el carácter generalista de este estudio, se estudiarán tanto el caso con dicha tasa de inflación, como el caso general de una tasa de inflación del 2%.

Asimismo, otro factor clave en un estudio de este calibre sería la rentabilidad libre de riesgo. Dado que su análisis en profundidad escapa del alcance de este TFG, se fijará como rentabilidad libre de riesgo la que ofrece el Euríbor a 12 meses.

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Figura 7. Condiciones de contorno para la comparativa. Fuente: elaboración propia

Resultados 

A continuación se desglosan los resultados obtenidos al analizar los coeficientes más relevantes de los identificados anteriormente, obviando aquellos que no aportaban información adicional. Para ello, se ha estudiado su evolución a 1, 3 y 5 años respectivamente, analizando también a 10 años la rentabilidad de las mismas dado el perfil largoplacista de nuestra inversión. Otra ventaja inherente a realizar el análisis observando diferentes horizontes de inversión es eliminar el sesgo que pudiere originar elegir de antemano un período determinado que otorgase los resultados que buscamos, contaminados por escenarios alcistas o bajistas, lo cual se evita con la comparativa presente.

Rentabilidad

Gracias a la herramienta de formación de carteras de Morningstar mencionada anteriormente, en las siguientes tablas se ha elaborado un compendio de las rentabilidades obtenidas por cada fondo de cada cartera:

Cartera tradicional

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Figura 8. Rentabilidades de la cartera tradicional. Fuente: elaboración propia

 Cartera sostenible

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Figura 9. Rentabilidades de la cartera sostenible. Fuente: elaboración propia

Si se ponderan las carteras según las Figuras explicadas en el apartado de formación de carteras, se obtiene la siguiente tabla y gráfico resumen:

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Figura 10. Tabla resumen de la comparación de rentabilidad. Fuente: elaboración propia

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Figura 11. Gráfico comparativo de rentabilidades. Fuente: elaboración propia

Es importante destacar que las rentabilidades mostradas son anualizadas, al ser este el método comparativo más común en el sector. Si se quisiese calcular la rentabilidad acumulada, no habría más que aplicar la fórmula del interés compuesto de la siguiente manera:

fondosESGec5

Siendo:

  • rt: Rentabilidad total
  • ra: Rentabilidad anualizada
  • n: número de años

Se puede apreciar que a 1 año ninguna de las carteras se asemeja al comportamiento ofrecido por el índice de referencia, mientras que a 3, 5 y 10 años sí. La causa más probable de esta distorsión en el corto plazo se deba a las recientes anormalidades vividas en el mercado como la Guerra en Ucrania, el panorama actual de estanflación, la crisis global de suministros y el COVID-19, mientras que en el largo plazo tienden a nivelarse.

Se observa a su vez que ambas carteras superan en todo momento al benchmark, siendo ligeramente más rentable la cartera con enfoque sostenible al ofrecer mejores rendimientos. Se podría argumentar que esta “victoria” se debe a haber elegido conscientemente de antemano fondos que no batan al ESG. Sin embargo, se observa que, ni seleccionando los fondos de la gestora Cobas -galardonada en multitud de ocasiones como líderes en rentabilidad largoplacista gracias a su estrategia value- se bate a la cartera sostenible, con lo que dicha hipótesis queda rebatida.

Sin embargo, esta diferencia en rentabilidad no es notoria y no es lo suficientemente concluyente como para decantarse ya de inicio por una de las dos estrategias, por lo que en las siguientes tablas se van a comparar los principales coeficientes analizados:

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Figura 12. Principales ratios cartera tradicional. Fuente: elaboración propia

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 Figura 13. Principales ratios cartera sostenible. Fuente: elaboración propia

Alfa

Si se comparan los alfas obtenidos, se puede apreciar que en la cartera sostenible son superiores a los homólogos de la cartera tradicional a 3 y 5 años vista, con valores positivos, lo cual nos indica que el gestor ha añadido valor al componer la cartera en comparación con el benchmark, mientras que -salvo a 1 año- en la cartera tradicional son valores negativos.

Cartera tradicional

 AlfaT

 Figura 14. Alfa cartera tradicional. Fuente: elaboración propia

Cartera sostenible

 AlfaS

Figura 15. Alfa cartera sostenible. Fuente: elaboración propia

Beta

El valor de beta se aproxima a la unidad en todos los horizontes contemplados de la cartera estándar, mientras que en la cartera sostenible oscilan en torno al 0,90. Esto nos da una idea de la sensibilidad de la cartera frente al benchmark, siendo equiparables en el caso de la cartera tradicional, pero menos sensible en el caso de la cartera sostenible, con lo que el riesgo asumido en comparación con el índice de referencia de esta cartera frente a la tradicional es menor.

Cartera tradicional

 BetaT

Figura 16. Beta cartera tradicional. Fuente: elaboración propia

 

 Cartera sostenible

BetaS

 Figura 17. Beta cartera sostenible. Fuente: elaboración propia

Ratio de Sharpe

El Ratio de Sharpe ya se ha citado como uno de los factores clave en este tipo de análisis, al analizar la rentabilidad del fondo frente al riesgo asumido en la inversión. En ambas carteras coincide que este ratio a 3 y 5 años arroja resultados positivos -rentabilidad vs riesgo razonable-, siendo mejor pero sin diferencias abrumadoras en este apartado la cartera sostenible. A 1 año ambas carteras ofrecen valores negativos.

Cartera tradicional

 SharpeT

Figura 18. Ratio de Sharpe cartera tradicional. Fuente: elaboración propia

 

 Cartera sostenible

SharpeS

Figura 19. Ratio de Sharpe cartera sostenible. Fuente: elaboración propia

Conclusiones

Durante el estudio de las estrategias de inversión sostenible, se ha evidenciado el amplio espectro de oportunidades existentes hoy en día. Exclusiones, cribado basado en normas, compromiso corporativo y votación, inversión de impacto, inversión con temática sostenible… Todos estos métodos han ido teniendo mayor o menor importancia a lo largo de la Historia en función de la evolución del mercado, difiriendo tanto en sus objetivos como en su metodología de selección de valores. No obstante, la estrategia más coherente hoy en día con la filosofía sostenible y con mayor proyección financiera -y por tanto la recomendada por este estudio- es la inversión con integración ESG. Esta, previo estudio exhaustivo de los activos a adquirir, se centra en aquellos que adopten plenamente en su organización y proceso productivo la filosofía ESG, y no caigan en el greenwashing de aparentar -aun con calificaciones sostenibles favorables- una actuación sostenible que a la larga se prueba una farsa.

A la hora de confeccionar nuestras propias carteras -tradicional y sostenible- para el posterior análisis comparativo, se ha evidenciado que si bien la oferta de fondos de inversión sostenibles hoy en día es infinitamente mayor a la misma hace 3 años, sigue siendo complicado para alguna categoría de fondos -especialmente renta fija- encontrar homólogos sostenibles vs tradicionales, por lo que en este estudio ha sido necesario en alguna categoría -como se ha puntualizado- extrapolar a fondos semejantes para no perder rigor en la comparativa.

La gran conclusión de la citada comparativa ha sido que la cartera definida como sostenible ofrece a largo plazo mayor rendimiento que la cartera tradicional, batiendo en todo momento al índice de referencia. Cabe destacar que esta diferencia de rendimiento entre la cartera sostenible y la tradicional no es lo suficientemente marcada como para decantarse sin mayor estudio por la cartera sostenible. Sin embargo, al analizar el resto de coeficientes y ratios comparativos, se muestra cómo la cartera sostenible, además de crear más valor, asume un menor riesgo que su homóloga tradicional a igualdad del resto de factores, lo cual decanta inevitablemente por la cartera sostenible.

La conclusión final del TFG, por tanto, es que la inversión sostenible no solo ofrece una mayor rentabilidad por unidad de riesgo que la inversión tradicional, sino que implementada en todos los eslabones de la cadena productiva y del mercado desde el sentido común y un contexto regulatorio equilibrado, impacta positivamente en la sociedad y ayuda a su desarrollo y progreso hacia el bien común.

 

Notas:

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El proyecto value4all es un proyecto divulgativo sin ánimo de lucro. No somos una gestora ni comercializadora de acciones y/o fondos, ni aceptamos publicidad de comercializadoras para preservar la independencia del proyecto.

Los fondos que deposites en renta variable (acciones) no están garantizados. El capital invertido queda por lo tanto sujeto a las subidas y bajadas del mercado. Debes por lo tanto considerar la inversión en Bolsa como un vehículo adecuado para tus ahorros en el largo plazo, esto es, el destino del ahorro que estás seguro de no necesitar en un horizonte de 8-10 años. En caso contrario, el riesgo de que acabes teniendo menos dinero del depositado es muy alto.

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