OCT
28
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Tipos de inversión en renta variable

A la hora de invertir en Bolsa, el ahorrador puede optar por dos formas distintas de gestión: la gestión activa y la gestión pasiva, que se detallan a continuación.

Gestión activa:

La gestión activa o inversión activa está basada en el concepto de que los mercados no son eficientes por sí mismos y busca, a través de una selección específica de activos financieros, obtener una rentabilidad mayor a la que estos ofrecen. Esta forma de gestión se caracteriza porque es el propio ahorrador o el gestor de un fondo el que se encarga de seleccionar el destino de la inversión bajo un criterio y análisis propio.

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OCT
21
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Conceptos generales sobre la inversión en el largo plazo

La mayoría de los ahorradores, sobre todo en España donde todavía no existe una cultura inversora muy desarrollada, cree que la inversión en bolsa consiste en comprar acciones, esperar a que suba su cotización y hacerse millonario con su venta en cuestión de minutos. Lo cierto es que esto no es inversión, sino especulación, que es lo que suele mostrarse en la mayoría de las películas relacionadas con el mundo de la Bolsa y que provoca el pensamiento erróneo y generalizado de que invertir en los mercados es lo mismo que jugar a la ruleta.

En concreto, para que una inversión se considere como tal, debería cumplir una serie de requisitos:

  • Finalidad: tanto en la inversión como en la especulación el objetivo consiste en ganar dinero; no obstante, el inversor busca incrementar sus ingresos con el aumento de los beneficios que genera la empresa por su actividad y a través de los dividendos que reparte. Esto es, generar “rentas pasivas”, hacer que el dinero trabaje por ti. Por su parte, el especulador aprovecha las variaciones en el precio de la acción provocadas por la volatilidad del mercado, buscando una ganancia al vender las acciones.

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SEP
28
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Sistema de pensiones en España

El sistema de pensiones en España se encuentra actualmente en un punto crítico debido a los cambios demográficos y socioeconómicos que sufre la sociedad y que pone en riesgo su sostenibilidad financiera. Así, la sostenibilidad del sistema depende de que el número de ciudadanos en activo sea superior al número de pensionistas, de tal forma que cada generación sea capaz de financiar la jubilación de la anterior.

Este principio de reparto está íntimamente ligado a la pirámide poblacional del país, que ha cambiado mucho desde que se establecieron los primeros seguros de vejez con la implementación del Seguro Obligatorio del Retiro Obrero a través del Real Decreto-Ley de 11 de marzo de 1919. Desde entonces, y a pesar de las reformas que se han llevado a cabo hasta llegar al sistema actual, en los últimos años se ha puesto de manifiesto la insostenibilidad del sistema a largo plazo debido entre otras cosas a la baja tasa de natalidad, una mayor esperanza de vida y unos altos niveles de paro debido a la crisis económica del año 2008. La previsible nueva crisis económica derivada del confinamiento del año 2020 no hará más que empeorar las cosas.

Todas estas circunstancias han dado lugar a que el Fondo de Reserva, donde se guarda el superávit acumulado de la Seguridad Social y creado en el año 2000, haya ido menguando en los últimos años de manera notable, tal y como muestra la figura siguiente, hasta quedar prácticamente agotado. El hecho de que los trabajadores en activo ya no sean capaces de mantener por sí mismos a los pensionistas de hoy en día, evidencia que el sistema de pensiones públicas no es sostenible con su diseño actual. Una vez agotado el Fondo de Reserva, el Estado se verá abocado a buscar nuevas vías de financiación de las pensiones con nuevos impuestos o a incurrir en elevados déficits que contravienen lo acordado con la Unión Europea.

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